La tarjeta RFID es una etiqueta pasiva práctica y cómoda utilizada para la identificación automática por radiofrecuencia. De tamaño compacto, cabe fácilmente en cualquier cartera y puede personalizarse con gráficos, logotipos de empresa o inscripciones individuales. La tarjeta es duradera, fácil de usar y puede aplicarse con éxito como herramienta de acceso en edificios equipados con sistemas de control de acceso, garantizando una gestión de entradas segura y eficiente.
Las tarjetas RFID son una herramienta tecnológica moderna que utiliza ondas de radio para almacenar y transmitir datos sin necesidad de contacto físico. Gracias a su capacidad de transferir información de forma rápida y segura, las tarjetas RFID se han convertido en un pilar fundamental de muchos sistemas de identificación y transacción, que van desde el control de acceso hasta los pagos sin efectivo y la gestión de la cadena de suministro. Su versatilidad y eficiencia hacen que se utilicen cada vez más en diversos sectores, ofreciendo importantes beneficios tanto a los usuarios individuales como a las organizaciones. Las tarjetas RFID pueden ser codificadas, lo que significa que tienen un código único, o no codificadas, lo que significa que no poseen un código. Es importante señalar que las tarjetas codificadas no pueden volver a codificarse con un código diferente.
Características de las tarjetas RFID:

Por encima de todo, rapidez y eficiencia. Las tarjetas de proximidad RFID permiten una transmisión de datos rápida a un dispositivo externo. Al usarse para enviar información a un lector RFID, permiten, por ejemplo, desbloquear de manera cómoda y casi instantánea el acceso a salas o edificios, y cuando se combinan con un registrador de tiempo, ofrecen un registro sencillo de las horas de entrada y salida de los empleados.
