Los soportes para monitores elevan la pantalla por encima del escritorio y permiten situarla a la altura de los ojos, lo que descarga la nuca y libera superficie de trabajo. Según el puesto podrás elegir un soporte para una, dos, tres o más pantallas, fijado a la mesa con abrazadera o pasacables, o montado directamente en la pared. Los accesorios amplían sus posibilidades: un adaptador VESA permite colgar también un monitor sin orificios de montaje de fábrica. En nuestros conjuntos el soporte llega junto con el accesorio correspondiente, listo para instalar nada más abrir la caja.
Un soporte para monitor es un brazo que sostiene la pantalla en lugar de su pie de fábrica. Se fija al patrón de orificios VESA de la parte trasera de la carcasa – normalmente 75 x 75 mm o 100 x 100 mm – y permite ajustar la altura, la inclinación y el giro de la pantalla, incluido su giro de 90 grados a posición vertical. La mesa queda despejada y la pantalla se sitúa a la altura de los ojos, el factor más importante para trabajar con comodidad ante el ordenador.
Los soportes se diferencian sobre todo por el número de pantallas que sostienen y por la forma de fijación. Los soportes para un monitor encajan en un escritorio de oficina clásico, los soportes para dos monitores se eligen donde hace falta una segunda pantalla para comparar documentos o supervisar procesos, y los soportes para tres o más monitores se destinan a mesas de trading, salas de control y centros de despacho. En cuanto a la instalación existen soportes de escritorio, fijados al borde del tablero con abrazadera o a través de un orificio con pasacables, y soportes de pared, que dejan la mesa completamente libre y funcionan bien en talleres, puestos de producción y espacios reducidos.

No todas las pantallas se pueden colgar directamente de un brazo. Algunos monitores, sobre todo los modelos antiguos y los diseños con pie fijo, no tienen ningún orificio VESA de fábrica. Para eso está el adaptador VESA: cuatro brazos regulables se separan según las dimensiones exteriores de la carcasa y se aprietan contra los bordes de la pantalla, bloqueándola de forma estable, sin taladrar y sin intervenir en la carcasa. El adaptador encaja en soportes con el estándar 75 x 75 mm y 100 x 100 mm, de modo que tras el montaje el monitor recupera toda la funcionalidad del brazo: ajuste de altura, giro e inclinación.

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